Los circos son un espectáculo artístico que ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Desde los romanos, siempre se han utilizado animales salvajes para dar un plus de espectáculo, pero aunque la mayoría de películas lo pinten como una parte más del show, estos animales son maltratados y abusados para que cuando vean un látigo se olviden por completo de su naturaleza salvaje.
En primer lugar, los circos en la actualidad no necesitan la actuación de animales para resultar atractivos, por ejemplo, el Circo del Sol, es uno de los circos más conocidos y no utiliza animales en su show. Hay una infinidad de personas con un gran talento para dedicar su vida al circo (malabaristas, equilibristas, tragasables, magos, payasos, acróbatas...) por lo que forzar animales a formar parte de ello es totalmente innecesario.
Es evidente que un animal salvaje no puede estar sometido a dar espectáculo y mucho menos a actuar como nosotros queramos. Por eso, la mayoría de los animales en circos se vuelven literalmente locos. Debido al estrés que les supone estar encerrados en jaulas y al malestar provocado por los abusos que reciben para ser adiestrados, muchos sufren neurosis y algunos llegan a intentar suicidarse.
Para que un animal salvaje llegue a formar parte de un circo, o nacen en cautividad, o son arrancados de su hábitat natural mediante redes ilegales de tráfico de animales. Para esto, la mayoría de las veces se mata a la madre para así poder coger a la cría, que son más fáciles de adiestrar. De cualquier modo, se les priva de su derecho a ser libres.
Además, os animales de los circos son transportados continuamente, padeciendo largos viajes encerrados en vagones que raramente cumplen unas condiciones mínimas para su bienestar. Muchos de ellos mueren por el transporte debido a las condiciones a las que son sometidos.
Por si fuera poco, los circos con animales suponen un peligro para el público, porque se suelen instalar en lugares urbanizados, y puede resultar un peligro que los animales se puedan escapar de sus jaulas. Por todo esto, debemos informarnos antes de acudir a un circo.
Queremos que los circos continúen dando su espectáculo, pero sin animales. Un tigre nace para ser libre, no para pasar por un aro de fuego.

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